Escondido en el corazón de Austria, el encantador pueblo de Filzmoos ofrece una experiencia de estación de esquí tan íntima como aventurera, lo que lo convierte en un lugar al que acuden por igual los buscadores de emociones, las familias y los amantes de los deportes de invierno. Arraigada en la rica tradición alpina, Filzmoos combina paisajes impresionantes con una diversión de esquí de primera categoría.
Si estás planeando tu viaje a este paraíso invernal, es útil saber cómo llegar. Por suerte, Filzmoos está a tiro de piedra de los principales aeropuertos de Austria, y los traslados a Filzmoos son muy sencillos. Tanto si reservas un traslado directo al aeropuerto de Filzmoos como si optas por otros medios de transporte, llegar a Filzmoos no te supondrá ningún problema, lo que te dejará más tiempo para lanzarte a las pistas y menos en tránsito.
A tu llegada, encontrarás un paraíso para los esquiadores, con 13 kilómetros de pistas vírgenes para todos los niveles. Las pistas están inteligentemente divididas en 4 para principiantes, 3 intermedias, 2 desafiantes y 1 pista para expertos. Con un pico que alcanza los 1.645 metros, te esperan vistas impresionantes y descensos emocionantes.
Y no creas que Filzmoos es sólo para el invierno. Cuando la nieve se derrite, esta joya se transforma en un animado lugar de veraneo de junio a octubre, perfecto para practicar senderismo, ciclismo y mucha más diversión al aire libre.
Para desplazarte, la estación cuenta con 6 modernos remontes que garantizan suaves paseos por las pintorescas pistas. Tanto si te acurrucas con un cacao humeante en un cómodo refugio de montaña como si te preparas para otro atrevido descenso, Filzmoos te ofrece una escapada invernal inolvidable que combina acción y adrenalina con mucho relax.